La caldera de gasoil de condensación ha experimentado uno de los más recientes e importantes avances en la tecnología de la calefacción.

    Los gases producidos en la combustión se enfrían y el vapor de agua que contienen condensa. Gracias a esta condensación, la instalación de calefacción recupera la energía cedida por el vapor de agua en su proceso de condensación. Esto supone un ahorro de consumo de combustible de hasta un 30% con relación a instalaciones antiguas.